reflexiones fuente https://noalreggaeton.wordpress.com/

Bin laden no estaba solo… Cerebro dijo “El capitalismo, el comunismo, la guerra nuclear, el Sida, el canal Utilísima, el terrorismo, son catástrofes que han amenazado y amenazan la existencia misma del género humano.
Pero nada de lo anterior se compara con el reggaeton [o como mierda se escriba]. ¿Qué es el reggaeton?, se preguntará usted, despreocupado e ingenuo lector. Es un género musical caracterizado por un ritmo repetitivo, una sincronización que le es característica, todo acompañado por letras pegadizas de alto contenido poético; aunque también podemos definirlo como una música de mierda, con letras de mierda, que gusta a un enorme grupo de subnormales de mierda.
¿Lo que acabo de decir es discriminatorio? De ninguna manera.
¿Busca ofender a personas que gustan de otros géneros musicales que difieren de los míos? De hecho, quienes gustan del reggaeton no pueden ser considerados como personas; el reggaeton mismo tampoco puede ser considerado un género musical.
¿Estoy demasiado al pedo que me pongo a escribir esto? Deje de preguntar boludeces, molesto y curioso lector, y permítame continuar con mi trabajo.
Estaba por comentarle, cuando usted me interrumpio con sus preguntas estúpidas, que el reggaeton como género nace alrededor del año 1970, gracias a un montón de delincuentes infrahumanos tales como Vico C, Rubén DJ, Mey Vidal, y otros depravados de esa calaña.
Sin embargo, sus orígenes auténticos podemos encontrarlos en abortos de la naturaleza como Daddy Yankee, Master Joe, etc. [algunos autores como Felipe Pigna, Felipe McGough y Felipe, el amiguito de Mafalda, señalan como más remoto antecedente a una banda conocida como Los Maleantes Gay, pero eso no se lo puedo confirmar].
Lo dicho antes me permite formular la pregunta fundamental, a saber: ¿cómo puede ser que nadie haya hecho nada para detener eso? Un psicópata homicida, estratégicamente ubicado y armado con un rifle de alto poder, nos hubiera ahorrado esta desgracia. ¿Es tarde ahora? Me temo que sí, pero no desespere; le propongo a continuación una idea que se me ha ocurrido.
1º. Cómprese una ametralladora, con abundante provisión de balas. En su defecto, la puede reemplazar por 50 kilos de TNT, con más 75 kilos de clavos. Si quiere saber mi opinión, le recomiendo la ametralladora. La dinamita y los clavos pueden ser más efectivos, no digo que no, pero no poseen el sabor de lo artesanal.
2º. Consiga dinero, bastante. Nada es gratis en esta vida, estimado, sólo el sufrimiento. No sea cagado con el dinero, que es un elemento fundamental. Una vez conseguido el vil metal, organice un súpermegahíper festival de reggaeton, con la presencia de las bandas más representativas; a saber: Daddy Yankee, Don Omar, y otros pelotudos por el estilo. Me gustaría facilitarle una lista de intérpretes más amplia, pero no ando bien del hígado y temo una recaída. Debería dejar de beber, pero ese es otro tema que ahora no nos interesa.
3º. Una vez comenzado el espectáculo, búsquese una ubicación preferencial. Le recomiendo lo alto de una torre de iluminación; pero en definitiva ubíquese donde más le guste.
4º. a. Comience a disparar a mansalva y luego salga cagando de allí. Ese detalle no debe olvidarlo [me refiero a emprender la fuga], no haga cagadas justo ahora. Esa acción le garantiza la entrada, a lo grande y pateando puertas, en la historia de la música decente. Será usted un héroe, que será recordado por generaciones futuras, hasta el fin de los tiempos. Será usted más importante y famoso que los Beatles, los Rolling y Pepe Tapia juntos. Más importante que Black Sabbath no, tampoco es usted Dios, que se ha creído. Un homicidio masivo, aún el suyo, animado por causa tan justa como es la defensa de la música decente y el modo de vida occidental y metalero, no se puede comparar con un disco de puta madre como Sabbath bloody sabbath, tampoco exagere.
b. Si optó por la modalidad TNT más clavos, arréglese sólo; ya le dije yo que no era tan buena idea como parecía. Ingénieselas usted mismo para ubicar el artefacto; yo tampoco puedo darle todo servido, no sea atorrante. Lo que no debe olvidar es que lo bueno es la mezcla de ambos elementos: el explosivo y los clavos, solos por sí mismos no son gran cosa. Más o menos lo mismo que pasa con unas piscolas.
5º. Una vez realizado lo anterior, emprenda la fuga. Si quiere, quédese un rato regocijándose, como la bestia sedienta de sangre que es, con la visión del caos que ha creado. No se quede mucho, yo sé que es tentador, porque corre el riesgo de que lo metan en cana. Si lo atrapan, yo no lo conozco ni sé de que mierda me están hablando [no olvide ese punto, es fundamental para mi integridad física y moral. Una persona sensible como yo no soportaría el encierro carcelario].
6º. Una vez refugiado en su casa o aguantadero [es preferible que vivienda y escondite no sean la misma cosa, alquílese un sucucho por ahí, no sea rata], sírvase un buen whiskacho y escuche tranquilo, con la satisfacción del deber cumplido, un buen disco. Le recomendaría algunos, pero desconozco sus gustos musicales. Pero si insiste, agárrese la peluca y el bigote postizo y deléitese con Faith no more o Pink Floyd. Si no lo tiene, cómpreselo y descárguelo; y vuelva al punto primero.
7º. Prepárese, que esto recién empieza.
Como notará, eliminé todo dato que nos aleje de la meta propuesta. Espero sea útil esta serie de pequeños consejos y le deseo suerte. Si cae en cana, como seguramente se hará acreedor a una larga condena, prometo ir a visitarlo un par de veces con cosas finas para usted y para sus compañeros de detención. También llevaré cigarros, aunque usted no fume. Créame, le serán muy útiles.”